Creanmé

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No me dejen solo, cuando esté viejo.

No me dejen con mi ropa prolija,
mis cosas acomodadas.
Vengan un ratito, alguna tarde,
a llenarme de gritos, de protestas,
de desorden por todas partes.

Vengan a correr entre las sillas,
a arrancarme las hojas de los libros,
a pedir que calme sus pesadillas,
a contarme su descubrir,
su nuevo idilio.

A mirarme como me miran ahora,
con ojos de asombro y esperanza,
a abrazarme, darme un beso,
y un mordisco.
A sentirme con el cuerpo
y toda el alma.

Porque si me dejan solo,
entre paredes,
entre sillas quietas y ordenadas,
es seguro, creanmé que esto es muy serio,
que me voy a secar pronto,
planta olvidada….

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