Manifiesto

tapa-espejos-rotos

Volver a libro

Y no puedo entregarme
tan servilmente a tus brazos.
Si sé que todo me empuja hacia ti,
que nada podrá frenarlo,
detenerlo,
postergarlo,
al menos debo guardar
para mí,
el placer de no hacerte
el camino más llano.

Aunque no tenga mucha explicación,
aunque todo cueste trabajo,
ejercer la vida que me dieron,
festejar el milagro,
quizás sea la única razón
para todo este desvarío
cuesta abajo.

Y cada vez que me sienta vivo,
cada segundo que tomando conciencia
pueda gozarlo,
será un segundo menos de muerte,
será un segundo que te habré robado.

Y a vos,
omnipotente,
impúdica,
soberbia,
lasciva,
mediocre,
despreciable,
nefasta,
putrefacta,
abominable,
aborrecible,
mordaz,
impertinente
muerte estúpida,
no te quedará más que aguardar,
que esperarme
con tus ojos pétreos,
y el sabor amargo
que la fugacidad de mi vida
dejará en tus pérfidos labios.
Incapaz, aún en tu soberbia,
de sentirla
como yo la siento,
en este segundo
cuando estallo.

Volver a libro

Deja un comentario