Me acuesto

Tapa-Somos

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I

Me acuesto.
Apoyo mi cabeza,
dolorida caja de la memoria.
Miro el techo.
Las imágenes buscan las palabras.
Ellas escapan, huyen
por miedo a ser usadas.
Saben que no son buenas mensajeras.
¡DOLOR!
salió la primera
Dolor de hambre, de miedo,
de pobreza, de incongruencia.

Veo en las paredes
gritos dolorosos
escritos a las apuradas.
Hoy, los muros,
mudos voceros de las almas.

Las ciudades son la cirugía estética
de los explotados campos.
Nosotros, yo, una cicatriz.
Usados para tapar,
comprados para comprar.

¡DESESPERACION!
la segunda
Por no ver el sentido
a mi alegría, y la tristeza de miles.

Mis ojos buscan fijamente
la razón de su existencia
y de la mía.
De la no existencia de tantos.
¡ANGUSTIA!
la tercera
Por verme escribiendo dolor, desesperación.
Por verme escribiendo.
Por ver matar,
por saber de hambre en cada almuerzo,
por saber de frío en cada invierno.
¡TRISTEZA!
y podrían ser tantas….

Por ver a un niño,
sin zapatos con un arma.
Aunque el mundo sea un camino,
¿por qué a mí la vereda y a los demás el barro?

¿Será ignorancia?
¿Será juventud?
¿La vejez acostumbra, acobarda o acomoda?

Hoy mi alma está triste,
hoy llora, y yo la dejo,
es la única forma de que pare.
Quizás,
después de todo,
si el mundo explotara,
serían menos los que dejarían de gozarlo,
que los que dejarían de padecerlo.

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