Tan cerca

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Tan cerca,
que imagino que me animo,
y bautizo tus curvas con nombres de gaviotas,
lloviznándolas con el rocío impuro de mis labios,
bendiciéndolas con besos de amores mentirosos,
siempre ciertos.

Tan cerca,
que podría respirarte eternamente,
catador de tu esencia y tu misterio;
fisgoneando los secretos de tu vientre,
inhalando los aromas de tus pliegues,
borboteando los futuros de tu sexo.

Tan cerca,
que mis dedos adivinan tu textura,
descifrando el braille de tu cuerpo,
se inmolan adentrándose en tu abismo,
dulce néctar de mil dioses sin olimpo.

Tan cerca,
como un sueño en una siesta de domingo,
un regalo, una sorpresa,
un bienvenidos,
bien te veo,
te deseo,
ya te tengo,
ahí,
acá,
allí tan cerca,
dentro mío.

Tan cerca
como me es posible,
barrenar el calendario a la distancia,
edad de abismos,
acá nomás,
veinte años nada,
quién pudiera,
alguna vez,
veinte años luz.

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